La estación seca empieza en diciembre, y sus primeros días son lo mejor de las dos estaciones. Siete meses de lluvia dejaron la Talamanca más verde que en cualquier otro momento del año, y la lluvia misma se está apagando: un chubasco algunas tardes, mañanas despejadas, y en el páramo los primeros amaneceres fríos de la temporada, en cero o bajo cero por encima de los 3.300 metros, con un sol que quema desde las nueve en el aire enrarecido.La estación seca empieza en diciembre, y sus primeros días son lo mejor de las dos estaciones. Siete meses de lluvia dejaron la Talamanca más verde que en cualquier otro momento del año, y la lluvia misma se está apagando: un chubasco algunas tardes, mañanas despejadas, y en el páramo los primeros amaneceres fríos de la temporada, en cero o bajo cero por encima de los 10.800 pies, con un sol que quema desde las nueve en el aire enrarecido.
Valle abajo las quebradas siguen llenas pero bajando, el sendero se afirma bajo el pie y el Savegre baja semana a semana bajo el puente colgante y el andarivel. Los quetzales viven en Dota todo el año; diciembre queda antes de la temporada de fruto, así que verlos es un regalo y no una cita. En el Pacífico central acaba de empezar la mitad despejada del año —el cielo se abre desde finales de noviembre— y diciembre abre la temporada de reproducción de las jorobadas del norte en esta costa.
Para quién es: caminantes que quieren la montaña fría y clara y una costa con luz, y que aceptan que diciembre es temporada alta en Costa Rica. Capas para el páramo, sombrero para la costa.